Secciones

domingo, 26 de septiembre de 2010

¡Oh, Capitán, mi Capitán! Idas y vueltas...

Es curioso cómo se esfuerzan -las idas y vueltas- por coincidir en el tiempo y en el espacio, en las distancias físicas y las emocionales. Hoy soy una ida. No, no una loca. Un viaje sin retorno. Uno cualquiera. Algunos se entristecen cuando algo querido o deseado se marcha. ¿Por qué? ¿Desde cuándo ese sentimiento de posesión?
Si quieres verlo como yo debes prescindir de los posesivos. 'Mío' no existe. Sustitúyelo por: fue hermoso. ¿Quieres entender qué pasó? Adelante, te ayudará. No cambiará nada pero será interesante aprender. Ah, por cierto, no esperes usar esos conocimientos en futuras ocasiones: no hay dos iguales.
Nosotras, las idas, las aventuras sin retorno nos presentamos casi siempre cuando todos deberían esperarnos pero en ocasiones nos adelantamos y llegamos por sorpresa. No dudes, acepta sin pensar, concéntrate en sentir.
Hoy muchos habrán perdido algo. No deben buscar consuelo. Mejor invertir ese capital emocional en abrir bien los ojos. Les irá mejor.
Lo bueno de las 'idas' es que somos monedas de una sola cara. No tiene sentido pensar '¿qué hubiera pasado si...?'. Olvídalo. Si quieres, busca una 'ida' en dirección a ti. Y las vueltas... ¿lo son en realidad? Quién sabe.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Good News! God save the Queen!

Hola, o ¿quizás debería decir "Hi"?
Van a permitirme que esta vez la buena noticia sea personal, tonta y personal. Me voy a Londres. ¿Lo ven? No es una gran noticia pero es importante para mí. Es un viaje que debí hacer hace tiempo: por el lugar, por su forma de vivir, por los pubs, los musicales...
No sé por qué no he ido antes. Lo intenté, créanme que lo intenté. Sólo, con amigos, con la mejor compañía para visitar Londres... nunca pudo ser.
Estos días han sido una locura de dudar sobre mi nivel de inglés (he estimado que me da para pedir comida y bebida y leer algún cartel), de mi nula tendencia a viajar solo... ¡pero me voy! Haré un poco el turista, me perderé (unas veces adrede otras sin querer), iré a algún musical... y espero tomar una gran Guinness con Abraham.
Espero que sea la primera de muchas visitas. Eso significará que todo habrá ido bien.
Gracias por escuchar mis pequeñas buenas noticias.

domingo, 12 de septiembre de 2010

¡Oh, Capitán, mi Capitán! ¿Tú qué miras?

Llevo mucho tiempo aquí. Quizás demasiado. Durante todo este tiempo han pasado miles como tú. Gentes que creen tener una especial manera de mirarme, de admirarme. No es vanidad. No lo digo yo. Todos -o casi- me consideran admirable, misteriosa... un 'valor'. No puedo decir lo mismo de aquellos que se detienen frente a mí confiando en ser especiales. Sólo son uno más. Cada uno... uno más. Uno más con algo especial que decir, con un dato que ha leído no recuerda dónde, con una crítica vestida con telas de arrogancia...
No quiero faltar a nadie. Bueno, sí. Idiotas, pretenciosos, 'enterados', eruditos, ignorates y unos pocos curiosos (bendita gente normal)... todos se equivocan.
¿Dónde está el Maestro Leonardo? ¿Por qué no da una explicación? Me cuentan que murió. ¿Por qué entonces me hizo inmortal? ¿Por qué me castigó a vivir expuesta ante idiotas, pretenciosos...? No quiero seguir siendo así. Era la representación de una persona anónima. Hoy soy lo que cada uno de los que pasa frente a mí cree saber que soy. Antes era La Gioconda. Ahora... no lo sé.
Dicen que una obra de arte. Creo que soy en realidad una burla del Maestro. ¡Cómo debe estar disfrutando de todo esto!

domingo, 5 de septiembre de 2010

Good News! Treguas, acogidas y blogs!

Cuando decidí crear este apartado de pequeñas buenas noticias pensé que apenas encontraría material para darle forma. Afortunadamente me equivoqué. Me alegra ver que en días como hoy, llenos de malas noticias, aún se puede encontrar un saliente en la roca que nos permita seguir escalando, seguir subiendo hasta llegar a esa meta de un momento feliz.
ETA anuncia un alto al fuego, una tregua de esas que casi nadie se cree. Esa no es la buena noticia (se confirmará cada día, paso a paso).
Hoy me alegro de que Pedro Pablo, un reciente amigo facebook haya decidido lanzarse a esto de ser blogger (http://disblogger01.blogspot.com/. Es un tío con mucho talento y es una gran noticia que nos permita compartirlo en otra de sus facetas. Él no lo sabe, pero se ha convertido en analista.
Una segunda buena noticia la comparte con todos Ester Iron. La Generalitat de Catalunya, vanguardia en muchas ocasiones, agiliza y simplifica los trámites para acoger niños en situación de riesgo. Más información en
¿Son o no son pequeñas buenas noticias?

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Ahora que lo pienso... ¡mejor en guagua!

Ir en transporte público es como cenar con tu suegra: molesta, pero a veces no queda más remedio que hacerlo.

La guagua. Recibe otros nombres como autobús, bus… aunque el que más me gusta es ‘Colectivo’. Le da un toque solidario: estás metido en él pero formas parte de un todo. Cuando lo llamamos transporte público nos hace sentir eso, como público y nos dedicamos a mirar qué pasa. Es como una especie de ‘Bus Turistic’… pero de Callejeros. Te hacen un tour por la periferia, los barrios conflictivos y los sitios donde está la gente mala: como el Ayuntamiento, Hacienda, los Bancos…

El primer problema que tienes cuando no eres usuario habitual de la guagua lo tiene también U2: sin bono no es lo mismo. Le das un billete de diez euros al conductor (antes lo llamábamos ‘chófer’ y no se ofendían, ahora ni le puedes hablar) y te suelta:

“¿No tienes nada más pequeño?”
“Sí, pero no quiero hablar de mi pene delante de todos estos desconocidos”, contestas con chulería.

Cuando te da el cambio te preguntas por qué te pidió algo más pequeño. Buscas un asiento, intentando no sentarte junto a nadie, lo más atrás posible (eso se queda grabado en el subconsciente de las excursiones del colegio) y buscas qué hacer.

Como llevas un ratito allí dentro, te entra la tentación:

“Si cojo el martillito ese para romper la ventanilla ¿se enterará alguien?”

Entonces te acuerdas de lo que te cobraron y decides quedarte con el martillito. Ya le buscaré utilidad. Mira, si me bajo en un barrio chungo puedo usarlo para defenderme o quizás para robar un banco.

Un estremecimiento te saca de esos absurdos pensamientos: se aproxima tu parada. Buscas el botoncito ese para avisar de que te bajas en la próxima. ¡Horror! Te genera más tensión que una película de Amenábar o una cita con la hermana de tu jefe. Se enciende un cartelito:

“Parada solicitada”.

Sí, solicitada está pero… ¿no me lo confirmas? Hasta que el tío para del todo estás ‘acojonado’.


El Metro. Está más organizado. Se llama Metro en todas partes… Bueno, menos donde miden en pulgadas. ¡Ellos sabrán! Lo primero que sorprende del Metro es que está bajo tierra. ¿Por qué? Cuando te fijas en el entorno te das cuenta de que lo entierran porque no les queda sitio fuera. Bueno, pues bajas, aprendes a leer qué línea coger, el andén al que tienes que ir… Y mientras vas buscando te ves sorprendido por una estampida de ejecutivos, punkis, deportistas y demás, todos corriendo, sin mirar a quién empujan, a quien pisotean o tiran por las interminables escaleras mecánicas.

Llegas al andén, vacío porque todos subieron al último tren dejándote fuera, y ves un cartelito que pone:

“Próximo tren en 2 minutos”.

¿Por qué corre esa gente? ¿Qué tipo de vida llevan que no pueden perder dos minutos? No es por trabajo, corren a todas horas. Cuando consigues entrar en uno –pueden pasar varios y nunca ganas a esa marabunta- te das cuenta de que no tienes nivel. Todo el mundo lee. En la guagua (autobús para los que tengan mala memoria) nadie lee pero en el Metro… te sientes analfabeto. Todo el mundo con unos libros gordísimos. Otros usan el iPhone para ver su correo, entrar en facebook:

Javier Rodríguez va ahora mismo en el metro
Hace 1 minuto a través de facebook para iPhone

Menos mal que lo pusiste, crack, no sé si mi día hubiese tenido sentido sin ese relevante dato. Pues ahí no queda la cosa. Enseguida alguien pone “Me gusta”. Estamos mal.

Cuando llegas a tu parada descubres que la gente corre menos para salir. ¿Se le acabó la prisa a todo el mundo? Sales a la calle y respiras aliviado. Por ver la luz del sol ¡y por dejar de escuchar a tanto músico! Nadie está diseñado para tanto acordeón.


El Tranvía. Es un metro al aire libre, para ciudades que tienen un poco más de espacio en la superficie. La gente suele colarse y no pagar. Normal. También es caro. Tiene las ventajas del Metro y la guagua: es puntual y vas viendo Callejeros. Lo que no me gusta es que son demasiado modernos. Los antiguos (tipo San Francisco, con los usuarios colgando por todas partes) eran más interesantes.


Bueno, me voy que se me escapa la guagua. Iría en Metro, pero no sé leer.